La constancia antes que el plan perfecto
Un plan rígido de doce semanas suele durar menos que las ganas de empezar. Por eso el foco está en sostener algo razonable en el tiempo: pocas sesiones, duraciones realistas y espacio para las semanas en las que no sale nada. La plataforma no empuja a cumplir un objetivo abstracto, acompaña lo que efectivamente se puede hacer.